[bondiola IV]
Fue hoy en una templada mañana en una de las nuevas unidades del 146 que descubrí por qué la mayoría de las personas no piden disculpas y sucede que se encuentran agotadas ya que algunos sujetos piden “mil disculpas”.
[bondiola III ~ “triple x”, parte II]
Es paradójico pero solemos aceptar esas películas aunque nos las imponga el camino mismo, dijo mi mente en voz alta para adentro, mientras la otra parte de mi asimilaba que el bondidebate iba a ser imposible: a la gente le da vergüenza hasta saludar al colectivero, jamás darían su opinión y menos de una porno en vivo aunque por otro lado cuando hablan por teléfono se olvidan que están compartiendo su conversación con todos los que andamos con ellos.
Volví a mirar. Ninguno lo entendería.
Me incorporé y desaparecí.
Volví a mirar. Ninguno lo entendería.
Me incorporé y desaparecí.
[bondiola II ~ “triple x”]
“Y por $1,25 te llevas una porno”, faltaba que me dijera el boletero cuando se acercaba a la fila mientras la noche nos abrazaba a todos por igual.
Ubicación de privilegio, como ayer: primera fila, asiento unitario como para sentir un poco más la suave brisa de la soledad y que empiece el show.
Admito que lo de hoy fue más un musical que una porno propiamente dicha, quizá sea hora de mezclar un poco más ambos géneros. Giré un poco la cabeza para ver en qué andaban los demás. Por supuesto si uno paga la entrada en este país la aprovecha y ya que la escena era atrapadora volví a mirar hacia delante y seguí con el resto.
Un semáforo, una típica frenada y un beso de despedida armaban un estupendo final condecorado con las gotas bañando poco a poco los vidrios empañados de la unidad de la línea 146.
Recordé una frase que decía muy seguido mi abuelo: “cuando un amigo se va queda un espacio vacío”, era raro pero me estaba pasando lo mismo con el actor.
Quedaba demasiado viaje.
¿Y si hacíamos un bondidebate?
Ubicación de privilegio, como ayer: primera fila, asiento unitario como para sentir un poco más la suave brisa de la soledad y que empiece el show.
Admito que lo de hoy fue más un musical que una porno propiamente dicha, quizá sea hora de mezclar un poco más ambos géneros. Giré un poco la cabeza para ver en qué andaban los demás. Por supuesto si uno paga la entrada en este país la aprovecha y ya que la escena era atrapadora volví a mirar hacia delante y seguí con el resto.
Un semáforo, una típica frenada y un beso de despedida armaban un estupendo final condecorado con las gotas bañando poco a poco los vidrios empañados de la unidad de la línea 146.
Recordé una frase que decía muy seguido mi abuelo: “cuando un amigo se va queda un espacio vacío”, era raro pero me estaba pasando lo mismo con el actor.
Quedaba demasiado viaje.
¿Y si hacíamos un bondidebate?
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